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8 recetas para alcanzar la felicidad ¡¡científicamente demostradas!!

A todos nos gustaría tener la barita mágica para ser más felices, y hay gente que dedica todo su esfuerzo en estudiar qué es lo que contribuye a que lo seamos. Acabo de terminar un curso de nueve semanas impartido por la Greater Good Science Center de la Universidad de Berkeley “la ciencia de la felicidad” (Science of happiness) y me ha sorprendido mucho la cantidad de datos científicos que avalan los diferentes mecanismos que potencian la felicidad. Aquí te cuento alguno de ellos.

Tenemos que pensar en la felicidad en un sentido más amplio que el “momento placentero” o “subidón” que nos puede dar una experiencia agradable, lo tenemos que entender más como “un estado de ánimo”.

Todos tenemos una línea base de la felicidad que tiene picos en función de nuestras experiencias buenas o malas, sin embargo, tras un tiempo en el que nos acostumbramos a la nueva situación, nuestra sensación de felicidad vuelve a ser la misma. Por ejemplo, tenemos un nuevo móvil por el que llevábamos suspirando mucho tiempo o una relación sentimental con la que estamos enganchados, inicialmente nuestra línea de felicidad subirá mucho pero tras un tiempo volverá al mismo nivel que teníamos antes. Ese tiempo es más o menos largo en función de lo intensa que sea la experiencia. Recuerda, todos los momentos pasan… y ¡¡ los buenos también!!

Las personas más optimistas y alegres tendrán una línea base más alta que aquellas personas más tristes. Por lo tanto, si queremos ser más felices, tenemos que trabajar en nuestra particular línea base de felicidad e ir subiéndola poco a poco.

La buena noticia es que se puede:

  1. sólo” el 50% de nuestra felicidad es responsabilidad de nuestros genes, el 30% de nuestro entorno y el 20% es de nuestra actitud. ¡¡Tenemos posibilidades de cambiar nuestro entorno y nuestra actitud!! .
  2. Nuestro cerebro tiene una propiedad que se llama neuroplasticidad que nos permite modificarlo con nuestros actos y pensamientos. Si eres una persona negativas no vale con decir ¡¡es que soy así!! si realmente quieres puedes cambiarlo, aunque te lleve tiempo.

  3. La cantidad de dinero que tengas no es proporcional a tu felicidad, siempre que se tenga una cierta comodidad económica que dependerá del lugar en el que vivas. Así que no sueñes con que la lotería te va a hacer feliz, probablemente te ayude a alcanzar las seguridad y algún que otro capricho, pero si no cambias de actitud al cabo del tiempo volverás a tener la misma sensación de felicidad que antes… 

  4. Tu nivel de inteligencia o de conocimientos es independiente de tu nivel de felicidad. ¡¡Menos mal!! Ni los más listos ni los más tontos se sienten más felices.

  5. Los hombres y mujeres podemos ser igualmente felices aunque si hay diferencias en la percepción de los picos de felicidad, tanto en intensidad como en duración. Nosotras solemos ser más eufóricas en nuestras expresiones y nos duran algo más que a ellos.

  6. La pareja en sí no aumenta tu sensación de felicidad. Hay parejas muy felices y personas sin pareja muy felices y todo lo contrario. Si es una relación satisfactoria, como lo es la que tienes con tus amigos, te ayudará pero no será la responsable de que tú seas más o menos feliz.

¿y qué podemos hacer para mejorar nuestra felicidad?

Aquí van los ocho consejos:

  1. Disfrutar de los pequeños momentos, no vivir ni del pasado ni por el futuro. Aunque estés pasando por un mal momento, si por la noche te pones a pensar en algo bueno que haya ocurrido a lo largo del día (que seguro que lo hay), aunque parezca insignificante, ya le estás enviando a tu cerebro señales de bienestar que te ayudarán a sobreponerte más rápidamente.

  2. Encontrar esa pasión que nos haga disfrutar intensamente. Si esa pasión es nuestro trabajo pues mejor, sin embargo no todo el mundo tiene esa suerte. Un hobby al que nos dediquemos 2-3 horas por semana y que nos haga evadirnos totalmente de la realidad nos puede valer para mejorar nuestro bienestar. 

  3. Conexión con amigos. Es importantísimo tener relaciones de confianza, no tienen porqué ser muchas pero cuanto más verdaderas y sinceras sean más van a contribuir a nuestra felicidad. La soledad y el aislamiento es una de las mayores causas de infelicidad. Necesitamos sentirnos queridos y apreciados por un grupo de gente: familia, amigos, compañeros…

  4. La amabilidad como eje de nuestro día a día. Cuando haces algo amable no sólo haces sentir mejor a la otra persona sino que en tí también se activan hormonas que te van a hacer sentir mucho mejor.¿recuerdas cuando fue la última vez que fuiste amable, generoso… sin ninguna razón detrás? ¿recuerdas cómo te sentiste?  Haz la prueba.

  5. Perdonar a los demás. Lo cual no quiere decir que tengamos que “aceptar” las ofensas, lo que está mal hecho no se debe dejar pasar, tienes que reflexionar sobre ello, expresar tus sentimientos al respecto y hacérselo saber a la otra persona. El resentimiento y el rencor nos consume energía que necesitamos para sentirnos felices. Analiza cuáles son tus lastres y elimínalos de tu cerebro. 

  6. Ser nuestros mejores amigos. ¿Cuántas veces tu vocecilla interior te machaca cuando te equivocas en algo? Seguramente te has dicho a tí mismo cosas que nunca dirías a un amigo en esa misma situación y eso no te ayuda en nada, como no lo haría a tu amigo. Piensa siempre que de todo lo malo se saca siempre algo positivo y céntrate en ello. 

  7. El poder de la gratitud: La mayoría de las veces damos las cosas de nuestro entorno por sentadas y no somos capaces de agradecer todo de lo que disfrutamos. No hay nada como leer o escuchar las noticias para darse cuenta de lo que tenemos o de viajar a zonas más desfavorecidas para apreciar nuestros pequeños regalos del día a día.

  8. Ríete cuantas veces puedas a lo largo del día. Eso nos va a permitir tener el cuerpo “drogado” con las endorfinas.

¿a que no parece tan difícil?

Muchas de estas cosas ya las hacemos de forma intuitiva y sabemos que funcionan, sin embargo, lo que más me ha sorprendido del curso ha sido la cantidad de datos de investigaciones científicas que lo avalan y que están basados sobre todo en:

  • percepciones de felicidad antes y después de realizar una actividad

  • determinación mediante escáners de zonas específicas que se activan del cerebro en determinados momentos

  • análisis de determinados activos en la sangre

Sólo puede ser feliz siempre aquel que es feliz con todo

Confucio

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