BlogHabilidades interpersonales

Aprender a esperar: el arte de la paciencia

Vivimos acelerados, todo tiene que ser inmediato, hemos perdido la costumbre de disfrutar de las esperas y no nos damos cuenta de que todo lleva un proceso. No sólo tenemos que disfrutar del resultado de nuestras acciones u objetivos sino también del camino que nos va a llevar a ello. Si no entendemos eso, la espera nos generará frustración ya que la mayoría de las veces no podemos acortar los tiempos.

Las nuevas tecnologías han contribuido a incentivar todavía más este concepto de prisa, sobre todo los jóvenes: escribimos un whatsapp y esperamos respuesta inmediata, el móvil nos avisa de algún mensaje nuevo y rápidamente comprobamos de quién es o qué nos dice, no esperamos a llegar a casa para contar lo que nos ha pasado en el día, a veces vamos contándolo por el móvil cuando vamos a ver a esa persona en un rato…

Esto lo que hace es que en general cueste mucho ponerse metas y objetivos a medio o largo plazo, mantener nuestro compromiso con ello y se constantes. No es fácil mantenerse motivado durante tiempo, la paciencia es una habilidad que se entrena y que es de las más útiles en la vida para evitar frustraciones y reducir los niveles de estrés de nuestro día a día. La impaciencia es el enemigo de la constancia.

¿Cómo lo hacemos?

1. Asumir que tenemos que esperar.

Sencillamente vamos deprisa y  no sabemos ni porqué. Todo tiene que ser “ya”, No podemos esperar a llegar a casa, a mañana, a que se acabe … sin embargo

¿realmente es así? ¿qué sería lo peor que pudiera pasar si no ocurriera ya mismo?

La mayoría de las veces no ocurriría nada. Y lo primero que necesitamos para poder realizar un cambio es ser conscientes de que el ritmo nos lo marcamos nosotros. Nos quejamos de esta vida sin parar pero lo que tenemos que cambiar no es la vida en sí, eso es demasiado complejo porque nos relacionamos con muchos otros, sino que tenemos que cambiar la percepción que tenemos de ella y eso hará que el ritmo cambie.

Como seres humanos nuestro cerebro tiende a anticipar, visualizando el final parece que nos acerca más, sin embargo es ficticio, el llegar tomará el tiempo que necesite.

Cuando vamos acelerados y necesitamos algo de alguien, toda nuestra energía la centramos en presionar para que la otra persona haga lo que nosotros queremos para conseguir nuestro objetivo, nos podemos volver machacones.

Sin embargo ¿le hemos preguntado qué es lo que nosotros podemos hacer para ayudar a que todo sea más rápido?. Prueba a hacerlo y te sorprenderás de muchas de las respuestas…

2. Disfrutar del tiempo de espera

Una vez que has asumido el tiempo que te va a llevar llegar a la meta organízate, planifica, actúa y respeta los plazos que establezcas. 

  1. No te sobreestimes y quieras ir más deprisa de lo que has propuesto, quemarás etapas demasiado rápido y será contraproducente.
  2. Controla que estás cumpliendo los plazos, y si vas más lento de lo esperado planteate el porqué. A lo mejor fuiste demasiado optimista y tienes que modificarlos. 
Y, sobre todo, disfruta del camino, será la mejor manera de mantener la motivación y ser constante.  Si sólo consiste en una espera en una cola ¡¡relájate y disfruta!! En este caso, probablemente no puedas hacer nada para reducir el tiempo pero si que puedes decidir tu actitud. Si hacemos cuentas se estima que se dedican hasta 3 años de vida dedicados a desplazamientos en transporte urbano y unos 500 días guardando colas… ¡¡no dejes que te las fastidien!!. Tienes dos opciones:
  1. Te cabreas, pasas un mal rato y probablemente se lo hagas pasar mal a los demás, sin contar con que se hace eterno… porque no te olvides que la percepción del tiempo es relativa, si estás de mal humor pasa muy lento. 

  2. Aprovechas el momento para otras cosas:

  • llama por teléfono a algún amigo. Todos tenemos alguno de esos amigos que sabemos que están pasando un mal rato o sencillamente que hace mucho no sabemos de ellos y podría ser un buen momento para acordarnos de ellos. Repasa tu lista de contactos y sé consciente de la hora…

  • Lee. ¿aún no has leído mi post Tres razones de peso para no parar de leer? Pues allí te doy argumentos para que disfrutes de un momento agradable.

  • Planifica, organiza, haz listados de algo que tengas pendiente. Yo siempre llevo un papel y bolígrafo a mano, también puedes utilizar las notas del móvil. 

  • Simplemente no hagas nada, respira profundamente, relájate, disfruta del momento. No todas las esperas permiten hacer esto pero cuando la tengas ¡¡disfrútala!!

 

La paciencia es el mejor remedio para todos los problemas

Plauto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *