BlogHabilidades interpersonales

Cómo descubrir nuestro propósito o Ikigai

Cuando hablamos de descubrir nuestro propósito, rápidamente pensamos en los muchachos de 15 a 18 años que están en la edad de decidir qué estudios elegir o qué hacer con su vida. Pero hay muchos adultos que igualmente se encuentran en un punto de inflexión en sus vidas y que este ejercicio les puede ayudar a decidir por dónde tirar.

¿qué huella quieres dejar en el mundo?

Es una pregunta ardua, de hecho menos de la mitad de la gente de 35 años se la ha hecho alguna vez… pero aquellos que sí lo han hecho tienen mejor salud física y mental, duermen mejor, tienen menos depresiones, se aburren menos, en definitiva son más felices. Así que cuanto antes nos lo planteemos antes comenzaremos a disfrutar de los beneficios.

Las preguntas claves son el porqué y el para qué de nuestra vida. Y no siempre tienen una respuesta ni fácil ni rápida. El porqué nos va a dar la causa raíz que nos mueve y el para qué el objetivo que perseguimos.

A veces nos encontramos en una vida que sentimos que no es la que nos toca vivir, que no responde a nuestro para qué ni le encontramos un porqué. Y es entonces cuando tenemos dos opciones, o la aceptamos tal cual con todo lo que eso conlleva o la cambiamos, y ese cambio no tiene porqué ser inmediato, puede estar planificado en el tiempo pero nos va a establecer la nueva hoja de ruta de nuestra vida.

Los japoneses tienen una palabra para describir ese propósito: el ikigai. Encontrarlo no es tarea fácil, requiere un conocimiento muy profundo de nosotros mismos al que no todo el mundo puede o quiere llegar, y no es un proceso rápido ni inmediato.

Aquí voy a compartir con vosotros unas pautas que os van ayudar a trabajar sobre ello, pero será algo sobre lo que se tenga que volver una y otra vez a lo largo de la vida.

Lo que amas hacer.

Hay personas que lo tienen fácil, hay algo muy concreto que les hace “fluir”, que haciéndolo pierden la conciencia del tiempo, en lo que se pasarían horas y horas sin cansarse…. pero la mayoría o bien nos gustan muchas cosas y no sabríamos con qué quedarnos o bien todavía no hemos encontrado nada que nos motive lo suficiente como para pensar en una vida dedicado a ello.

La pasión, eso que amas y en lo que además eres bueno, no es eso mágico que te llega en algún momento de tu vida que te abre todas las puertas y te soluciona todas tus preocupaciones. Sino simplemente ese trabajo en el que estamos cómodos, lo hacemos bien, nos lo reconocen y estamos felices con ello.

Todos tenemos una pasión, hay que descubrirla y para ello hay que experimentar. ¡¡Cuántas cosas existen en el mundo de las cuales no tenemos ni idea!! Hay que curiosear, bichear… y ahora lo tenemos más fácil que nunca. Internet es una ventana excelente al mundo. Uno no se levanta un día con la idea de su pasión en la cabeza, se construye. Budha decía tu trabajo es construir tu trabajo y luego dedicarte a él con todo tu corazón.

Algunas preguntas que te pueden ayudar a descubrir esas pasiones podrían ser:

  • ¿qué recuerdas te gustaba hacer cuando eras pequeño? Aquello en lo que te pasabas horas…

  • si tuvieras carta blanca para tomarte un año sabático ¿qué harías? Simplemente por el mero placer de hacerlo, sin esperar nada a cambio.

  • ¿de qué te gustaría aprender más o simplemente aprender?

  • Si alguien te diera una barita mágica del éxito, te asegurara que todo va ir bien, ¿qué emprenderías? ¿qué libro escribirías? ¿qué ofrecerías al mundo?

  • Piensa en algo de lo que nunca te cansas de leer, ver documentales, leer blogs en internet…

No es fácil, pero escribe. No dejes las ideas en tu cabeza, escribe, escribe, escribe, como sea, en papel en tus notas del móvil… como quieras, para luego poder leer, repasar, corregir… todo lo pensado.

Confucio decía “elige un trabajo que ames y no trabajarás nunca jamás”. Esto suena fácil pero a veces no lo es tanto. No siempre podemos elegir en la vida lo que queremos de la manera más inmediata, lo que no podemos es perder nuestro Ikigai. A veces tendremos que aceptar un trabajo que no nos guste, que no se adapta a nuestras capacidades o conocimientos, incluso en el que no estemos cómodos porque no compartimos el ikigai de la empresa (¡¡que también lo tienen!!), sin embargo puede que tengamos que estar un tiempo allí como parte de nuestro plan, para conseguir dinero, como lanzadera para otro trabajo mejor, porque está en la ciudad que queremos estar… lo importante es que no perdamos de vista nuestro para qué ni nuestro porqué y no nos quedemos estancados en ello.

Lo que sabes hacer.

Normalmente lo que sabemos hacer suele coincidir con lo que nos gusta. Sencillamente porque uno llega a dominar algo después de muchas horas de práctica, algunos hablan de 10,000 hr, y si no nos gusta algo nunca llegaremos a dedicarle tanto tiempo. Para que te hagas una idea, 10,000 hr son aproximadamente 3,5 años de tu vida dedicando 8 hr diarias contando fines de semana… ¿quién hace eso sin gustarle?

Sin embargo hay veces que no encontramos nada en lo que destacamos. Pregunta a los demás, a tu mejor amigo, a algún familiar con el que tengas confianza, a tus compañeros… ellos tienen una imagen diferente y complementaria a la que tenemos nosotros de nosotros mismos y nos puede ayudar. Esta es la matriz de Johari, a medida que avanzamos en nuestro autoconomiento el área ciega y la desconocida son cada vez más más pequeñas :

Lo que te pagarían por hacer.

Hacer lo que amas está muy bien, pero a veces el mercado no está dispuesto a pagar por ello y esto lo tienes que averiguar tú mismo mirando a tu alrededor. Tienes dos opciones:

  • Lo que me gusta ya lo hace más gente. Es fácil, o bien te contratan o bien te lo montas por tu cuenta. Eso depende de tu planteamiento de vida y el entorno en el que quieras vivir. No siempre se tiene todo: lo que nos gusta puede estar lejos de donde queremos vivir.

  • Lo que me gusta no lo hace nadie. Pues o tienes una idea genial y puedes transformarla en éxito o no funciona como negocio y tienes que dejarlo como hobbie.

Lo que el mundo necesita.

No siempre coincide con lo que te pagarían por hacer… por eso existen multitud de tareas que se realizan con voluntariado. A lo mejor, tu trabajo no te llena pero lo complementas con este tipo de actividades.

Estos cuatro círculos definen tu brújula en la vida:

  • Pasión: aquello que amas y eres realmente bueno.

  • Profesión. En lo que te pagan porque eres bueno.

  • Vocación. Te pagan por ello y además el mundo lo necesita

  • Misión. Lo amas y el mundo lo necesita (no tiene porqué estar remunerado económicamente)

El punto en el que todo eso se junta será nuestro Ikigai.

Si estás en un momento en el que te toca decidir o si sientes que tu propósito no está lo suficientemente claro, repasa esta matriz y mires qué te falta, tal vez sea pasión por aquello que haces, tal vez necesites formarte profesionalmente, tal vez debes definir una misión clara con ese trabajo, definir tu misión, cómo vas a aportar valor al mundo…

Por un momento imagina que eres una persona invisible en tu entierro, que puedes ver y escuchar todo lo que la gente opina y dice de tí, ¿qué te gustaría que fuera? ¿qué huella te gustaría dejar en el mundo?

Ya sea a través de nuestro trabajo, de nuestros hobbies, de nuestro voluntariado, tenemos que mostrar unos valores, en nuestro día a día, y eso es lo que va a permanecer sea cual sea nuestra circunstancia externa.

hay dos momentos importantes en la vida de una persona, el primero es cuando nace y el segundo es cuando descubre por qué”. Mark Twain

Aquí te dejo con un video que resume muy bien la idea de propósito en la vida. Está en inglés, espero te guste.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *