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5 trucos para que el lenguaje corporal te ayude en una entrevista

Cuando tenemos una cita realmente importante (una presentación en público, una entrevista de trabajo…) todos sabemos que la presencia es muy importante.  Una vez que hemos elegido la camisa, el color de la falda o el pantalón, si unos zapatos u otros… ¿qué más podemos hacer para ayudarnos a transmitir lo que queremos?

Aquí recurro a la conocida psicóloga Amy Cuddy, la cual os recomiendo leer porque a mí personalmente me ha abierto la mente a una perspectiva nueva: como “manipulando” mi cuerpo puedo llegar a cambiar mis resultados.

1. Estar presente

Según ella, lo más importante en estos casos en los que tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos es estar presente.

¿y esto qué es?

Como podéis imaginar no me refiero sólo a tener tu cuerpo allí, en ese lugar, sino a que seas capaz de expresar quien eres de una manera fácil y sincera.

Pero cuidado:

  •  si finges tu autenticidad al final se notará y parecerás arrogante creando en tu interlocutor el efecto contrario al que deseas, se siempre sincero.

  • Se humilde. No te has convertido en un superhéroe y quizás tengas alguna vez que decir “no lo sé”.

  • Tus palabras y tu mensaje tienen que estar en línea. No puedes contar un chiste tenso, o algo emocionante sin mover las manos… aunque esto es algo de lo que no tendrás que preocupar si realmente eres auténtico ¡¡saldrá solo!!

2. Centrarte en el pensamiento positivo

Cuando tienes alguna cita importante, lo normal es que los nervios estén a flor de piel, que no dejes de pensar en todo lo que puede ir mal y eso, en parte, te está predisponiendo a que ocurra. Tienes que centrarte en lo positivo, intentar traer a tu mente sentimientos que te ayuden a sacar lo mejor de tí mismos. Y para ello ayuda el recordar momentos en los que te has sentido alguna vez verdaderamente bien, algo que te haya ocurrido y que te traiga ese bienestar a tu mente, que “active” esos canales en tu cerebro.

Estos pensamientos te ayudarán a sentirnos seguros con tu entorno y contigo mismo, puedes poner toda nuestra energía en el presente y ser más auténticos. Y eso son emociones contagiosas que puedes aprovechar cuando tienes que hacer presentaciones o una entrevista importante.

Al confiar en ti mismo y en tu mensaje, al ser auténticos, la persona que tienes en frente lo percibirá y tendrá mucho más predisposición para creer en tí y en tu discurso. Si tú te crees lo que estás contando de una manera sincera, es mucho más probable que las personas que tienes enfrente lo hagan igualmente.

Todos tenemos claro que nuestro lenguaje corporal comunica nuestro estado de ánimo y manera de ser hacia el exterior, pero muchas veces no somos conscientes de que también nos puede modificar nuestro interior. Mi posición corporal puede cambiar mi pensamiento que a su vez modificará mis emociones que pueden llevarme a actuar de otra manera

¡¡y por lo tanto tener resultados distintos!!

Sabemos que una persona sonríe cuando se siente bien pero, además, numerosos estudios han demostrado que si conseguimos forzar una sonrisa, aunque sea con un lápiz cruzado en nuestra boca, ayudaremos a nuestro cerebro a generar ese sentimiento además de favorecer la generación de determinadas hormonas que nos ayudan a establecer ese ánimo positivo. Evidentemente, cuanto más sincera sea la sonrisa o la carcajada, mejor será el efecto generado. En eso se basa la risoterapia 

3. Reduce el estrés con tu lenguaje corporal

También modificando tu postura corporal puedes reducir en tu cuerpo los niveles de estrés. Es curioso como cuando nos sentimos con confianza, con poder, cuando saboreamos una victoria todos levantamos las manos y expandimos nuestro cuerpo. No importa de la cultura que vengamos, incluso personas ciegas que nunca han visto escenificar ese gesto, todos lo hacemos instintivamente. En el fondo somos animales, y ellos también adoptan posturas “acaparadoras de espacio” cuando quieren sentirse poderosos.

Estas posturas aumentan nuestras hormonas positivas en sangre, nos hacen sentir mejor, ser más positivos El mensaje que estamos mandando a nuestro cerebro es que tomamos el control de lo que está pasando y nos permite centrarnos en lo que queremos transmitir. No olvidemos que tenemos esa entrevista o esa presentación importante en curso.

Cada uno podemos sentirnos más cómodos con diferentes posturas, alzando las manos, poniendo los brazos en jarra, dando pequeños saltos… tienes que encontrar la tuya, busca un sitio tranquilo e íntimo que te permita ejecutarla para activar tu cerebro de esa forma positiva.

Siempre en privado, no vaya a ser que generes el efecto contrario en tu audiencia…

4. Visualiza tu triunfo

Cierra los ojos e imagínalo. Es impresionante el poder de la visualización tiene en nosotros, como puede engañarse a nuestro cerebro, por lo tanto es importante que cuando estés practicando siempre te visualices saliendo victorioso del trance. 

5. Controla la velocidad a la que hablas 

La velocidad de dicción es muy importante porque te permite pensar. Si te sientes mal tenderás a hablar muy rápido para terminar cuanto antes. Por lo tanto si reduces la velocidad y haces las pausas necesarias, tu cerebro se relajará.

Si en cualquier momento de una conversación notas que te bloqueas, que te quedas en blanco y que tu cuerpo comienza a encogerse de hombros y a hacerse pequeñito…¡¡no le dejes!! Corrige tu postura, abre tus hombros, respira profundamente… y vuelve a darle a tu cerebro la señal de que vuelves a tomar las riendas bajando la velocidad a la que hablas. 

Si estás en una presentación o leyendo información es muy importante que respetes la puntuación, que pares cuando tengas que hacerlo, que dejes a tu interlocutor o tu audiencia que asimile lo que acabas de decir y a la vez tu recolocas tus pensamientos. Los silencios son muy poderosos si sabemos utilizarlos bien.

Puede que al final no te den el trabajo o no te pongan un 10 en la presentación pero al menos sabrás que has hecho todo lo que estaba en tu mano y no te dejará esa sensación amarga de “y si hubiera…”. Tu actitud habrá sido la mejor.

Potencia tus habilidades comunicativas y comienza a ser consciente del poder de tus gestos.  Puedes comenzar con estos tres pequeños trucos:

  • desde primera hora de la mañana motívate con un buen estirón de músculos potenciando toda tu longitud

  • cuando estés estudiando o trabajando mantén la espalda recta y los hombros hacia atrás.

  • Cuando mantengas conversaciones importantes no hables deprisa, mantén la calma y respeta las pausas.

 

Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su comportamiento  

Albert Einstein.

Aquí os dejo una de las charlas TED de Amy Cuddie para que podáis conocer algo más de ella y de su historia personal que es apasionante:

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