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Lectura rápida: la herramienta para aprender más en menos tiempo

Un lector promedio lee 200 -300 palabras por minuto y con las técnicas de lectura rápida puedes llegar a las 1000 palabras por minuto. La campeona mundial de lectura rápida, la británica Anne Jones, llegó a leer 4250 palabras por minuto, es decir se leyó el séptimo tomo de la saga de Harry Potter en apenas 47 minutos.

¿te imaginas todo lo que podríamos aprender a esa velocidad? A mí me parece fascinante

https://www.freepik.es/foto-gratis/vista-posterior-de-un-libro-de-lectura-de-mujer_2728355.htm

Para mí la lectura tiene un doble objetivo, por un lado es un medio de aprendizaje, y soy una persona curiosa a la que le gusta bichear y aprender de todo, y por otro lado un medio para poder vivir otras vidas, sumergirte en otros países, otras épocas…Por eso siempre tengo varios libros en mente que quiero leer y el tema de la lectura rápida es algo que siempre me ha apasionado.

Es sorprendente ver los vídeos en los que personas en silencio van pasando páginas, como hojeando el libro, cuando en realidad lo están leyendo. Y lo que es más sorprendente todavía es que se estén enterando de lo que leen. Porque estas técnicas no sólo aumentan la velocidad de lectura sino que son capaces de aumentar la comprensión al mismo ritmo.

Cada persona tiene un límite y hay que buscar un cierto equilibrio: si leo para disfrutar a lo mejor a esas velocidades no disfruto tanto, y si leo para aprender no sé si finalmente tendré la capacidad de retener toda la información que estoy adquiriendo el mismo tiempo, con igual intensidad o soy capaz de relacionarla con otras informaciones de manera similar. De cualquier manera merece la pena probar.

Todo esto se basa en aumentar la capacidad visual puesto que el pensamiento es mucho más veloz que nuestro ojo y con la lectura lenta se aburre y se dispersa.

Lo primero que tenemos que hacer es dejar los vicios que nos frenan el ritmo de lectura, obsérvate porque hay muchas veces que no somos conscientes de que los tenemos:

  • Silabeo: leer las palabras sílaba a sílaba con una brevísima pausa entre ellas, suficiente para ralentizar el ritmo de lectura.

  • Movimiento de cabeza. A veces movemos la cabeza de izquierda a derecha e inconscientemente estamos marcando el ritmo de lectura.

  • Movimiento de labios y lengua a medida que vamos leyendo. Ponte un lápiz en la boca y observa si lo mueves a medida que lees.

  • Vocalización con voz interior. Normalmente hablamos a 300 palabras por minuto y estamos queremos conseguir leer a más del doble. A mí esto me resulta muy difícil, supongo que cuando he intentado eliminarla no he sido lo suficientemente perseverante y no lo he conseguido. Una técnica consiste ir contando números con tu voz interior a medida que vas leyendo, de manera que tu cerebro sea capaz de leer sin vocalizar el texto leído.

Tenemos que tener en cuenta que cuando leemos, nuestros ojos no siguen el texto de una manera seguida, sino que lo hacen a saltos y haciendo pausas. También se detienen en puntos de fijación en los que leen bloques de significado, que pueden ser una palabra, un grupo de palabras o una frase entera. Por tanto, una parte importante para aumentar nuestra velocidad es entrenar a los ojos para que realicen movimientos más fluidos al leer

¿qué nos va a ayudar a leer más rápido?

  • Evitar excesivos puntos de fijación, cuantos más hagamos, más lenta será la lectura, más interrupciones habrá en el flujo de información hacia el cerebro y la comprensión del texto será peor, pero tenemos que encontrar el equilibrio para no perder la comprensión.

  • Evitar adivinar. Cuando los ojos captan la fracción de la palabra automáticamente deducen el significado sin terminar de verla, si es incorrecta nos hace volver atrás con pérdidas de tiempo y de ritmo. Para evitarlo hay que hacer varias fijaciones por línea.

  • No saltarse renglones. Si al aumentar la velocidad ves que te los saltas, utiliza marcadores que te ayuden.

  • Mejorar el vocabulario. Cuando tropezamos con palabras que no conocemos o nos las inventamos y podemos equivocarnos o tenemos que releer el texto porque no le entendemos.

  • Ten claro lo que quieres sacar del libro. Si leemos para ampliar conocimientos sobre un tema nos va a ayudar mucho saber qué preguntas concretas queremos responder para buscar las respuestas. Como todo en la vida, si tenemos el objetivo claro lo conseguiremos antes.

    Cuando viajamos a una ciudad nueva ¿no llevamos un mapa y sabemos qué cosas son las que no nos podemos perder? Un libro es lo mismo, a no ser que sólo queramos disfrutar de un paseo por sus calles por el mero placer de pasear… que es lo que nos pasa cuando leemos novelas por el mero placer de leer.

  • Hacer “gimnasia” ocular antes de comenzar la lectura para calentar los músculos. Una manera de hacerlo es leer muy rápido durante 5-10 minutos sin intentar entender lo que se está leyendo, deslizando un bolígrafo y siguiéndolo con los ojos.

El entorno de lectura es clave

No nos podemos poner a leer en cualquier sitio y de cualquier manera, necesitamos:

  • Luz adecuada, potente y orientada al texto. No se puede leer a contraluz ni ténue, forzaremos el ojo y nos cansaremos mucho antes.

  • Postura correcta. Nada de estar tumbado en la cama, te cansarás antes y probablemente te entre sueño, hay que estar sentado y con los pies apoyados.

  • Encuentra la distancia correcta entre el libro y los ojos. Cuando más distancia, mayor campo visual pero menor nitidez. Cada uno tiene que encontrar su distancia de equilibrio.

  • Elige un sitio tranquilo sin muchas distracciones externas que te permitan concentrarte sin esfuerzo

  • Conoce tus biorritmos. Hay personas que funcionan mejor a primera hora de la mañana y otras por la noche. No desperdicies tus mejores momentos y aprovéchalos para leer.

  • Ponte música que te guste. Así tus oídos estarán ocupados y te ayudará a reducir la vocalización interior.

  • No te fuerces al máximo… haz pequeños descansos cada 30 minutos, y cuando hayas terminado con lo que te has propuesto date pequeñas recompensas de manera que tu cerebro relacione el estudio o la lectura con algo agradable.

En internet hay numerosas páginas que te dan consejos, te permiten medir tu capacidad lectora y lógicamente te intentan vender sus cursos. Aquí van un par de ellas: Lectura ágil, Xataka.

No sólo es leer… ¡¡también hay que retener!!

Y ahí entramos a cómo potenciar la memoria. Otro mundo fascinante. Aunque creo que todos tenemos claro que la repetición es la base del aprendizaje. Pero ¿cómo llevar a cabo esta repetición?

  • Hacer resúmenes de lo que estamos estudiando, bien esquemas, bien escribiendo… es una de las formas de repetición más comunes y efectivas.

  • Enseñar a otra persona. “Enseñar es aprender por segunda vez” y retener mucho más tiempo.

  • Los mapas mentales es una técnica muy potente y poco utilizada para mi gusto en la enseñanza. Con imaginación organizas la materia conectando diferentes ideas, lo pones en un soporte atractivo y te ayuda mucho a fijarlo en el tiempo.

    Aquí te dejo un sencillo vídeo donde te da unas ideas muy prácticas para poner en marcha los mapas mentales

    https://www.youtube.com/watch?v=QJekYAIentM
  • reglas mnemotécnicas o historias que con imaginación podamos relacionarlo con el texto. Esto no siempre es fácil pero desde luego si efectivo.

 

Si después de leer este artículo todavía no estás convencido de los beneficios de la lectura rápida, aquí te dejo un pequeño video de Ramón Campayo, el español 9 veces campeón del mundo… supongo que no te quedan dudas de que sabe de lo que habla.

https://www.youtube.com/watch?v=Ehros766Ljs

La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo.

Josep Addison

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