Habilidades interpersonales

Cómo conseguir que nuestras emociones nos ayuden en el día a día

Hay veces en las que te sientes desbordado o bloqueado por lo que tienes delante, no eres capaz de reaccionar y poco a poco vas viendo las cosas peor. Pero no puedes dejar que tus emociones te dominen. Las emociones no son parte de nosotros mismos, las podemos controlar y hacer que actúen a nuestro favor.

Según cómo nos sintamos, actuaremos de una manera u otra y por lo tanto, al final, obtendremos distintos resultados. Por lo tanto, tenemos que ser capaces de fijar nuestro objetivo final, lo que queremos hacer o conseguir, dónde queremos llegar, y moldear nuestras emociones, trasformando las negativas en positivas, para que actuemos en consecuencia, aplicando la lógica y utilizando nuestra fuerza interior.

Todo lo que nos ocurre nos afecta, de manera positiva o negativa.  Sin embargo tienes que evitar dejarte arrastrar por las emociones, ellas son la consecuencia de lo que ocurre y eres tú el que las debe controlar. Las emociones no son reales, están en nuestra mente.

Hay momentos en los que no puedes cambiar tu entorno, te molesta pero no puedes hacer nada, así que lo que tienes que modificar es tu mente, tu pensamiento con respecto a ello, y así cambiarán tus emociones y ya no te hará sufrir.  No estoy diciendo que tengas que ser conformista con lo que te rodea, tienes que luchar por las cosas que crees merecen la pena pero también tienes que elegir las batallas y darte cuenta de que no puedes cambiar el mundo. 

Además tienes que tener en cuenta algo muy importante: las emociones son contagiosas. Es decir, somos capaces de influir en todos aquellos con los que nos comunicamos a lo largo del día, tenemos el poder de levantar el ánimo o hundir a la gente, de conseguir hacerles pasar un gran rato o incluso de venderles nuestra idea o todo lo contrario, de hundirles el día. 

¡¡eso es un poder mágico!!

Si no estás convencido compruébalo en este vídeo… te va a alegrar al menos los próximos 3 minutos de tu vida. 

Tú eres el único responsables de tu felicidad. Tienes que trabajar para que tus emociones te proporcionen felicidad, habrá días o temporadas en las que esto sea más fácil o más difícil pero si tienes la firme convicción de que funciona, al final encontrarás la manera de hacerlo.  

¿suena fácil?

Aquí te propongo una receta de  Reece Pye, no hay que intentar luchar contra las emociones negativas, son muy fuertes y nos generarán frustración. Las tenemos que reconocer y apartarlas para dejar paso a las emociones contrarias positivas de una manera lógica.

No controlarás todo lo que te pueda ocurrir, pero si que tienes que ser capaz de dominar tus reacciones. Una a una, sin prisa. No puedes cambiar el mundo, pero si tu mundo interior lo que mejorará tu situación y paso a paso tendrás más energía para seguir mejorando un poco el mundo que nos rodea.

Este método nos propone un ejercicio:

  • en la columna de la izquierda emociones negativas que nos hayamos identificado. Este será nuestro punto de partida

  • en la columna de la derecha sus correspondientes emociones positivas

  • Cuando identifiquemos una o varias emociones de la columna izquierda, leamos la de la derecha, cerremos los ojos e imaginemos alguna situación en la que la sintamos. Puede ser el recuerdo de una situación que haya ocurrido o simplemente nos lo estemos inventando, la clave es que nuestro cuerpo sienta esa emoción positiva y se comiencen a generar los cambios en nuestro cuerpo, por ejemplo, produzcamos las endorfinas que nos vayan a afectar el cerebro.

Es impresionante el poder de la visualización en nosotros. Este método no funcionará rápidamente el primer día, tenemos que coger la rutina y estar convencidos de que funciona. Pero esto da para otro post completo…

Aquí tenéis unos ejemplos que os pueden ayudar, pero cada uno tiene que trabajar su cuadro y sobre todo escribirlo en un papel y tenerlo a mano en esos momentos de bajón.

Emociones negativas

Emociones positivas

Procrastinación – Evito hacer las cosas que sé que debo de hacer porque no me gustan o no sé hacerlas. Proactividad: Al final lo voy a tener que hacer así que ¡¡manos a la obra!! Si no me gusta cuanto antes acabe mejor, si no sé hacerlo, busco ayuda. Pero ¡¡lo hago!!
Confusión e indecisión. No tengo todavía todos los elementos para decidir, tengo que seguir esperando/buscando/analizando. No estoy preparado todavía Buscar el objetivo y decisión. No necesito nada más, estoy preparado para ello. Lo que necesite cambiar lo iré haciendo por el camino.
Miedo. De lo que diga la gente, de fallar a mi gente, de no ser capaz. Coraje. El fracaso no es más que uno de los pasos que nos llevan al éxito. ¿Qué es lo peor que me puede pasar si me equivoco? Es mi vida, sólo me importa aquello que piensen los que verdaderamente me quieren y respeten, y ellos estarán conmigo pase lo que pase.
Resentimiento. ¿por qué me pasó esto a mí? Aceptación/ perdón (para los demás y para nosotros mismos). Ocurriera lo que ocurriese, tengo que pasar página, forma parte de mi pasado y lo que me espera es mucho mejor. ¿qué haré diferente la próxima vez si es que ocurre lo mismo?
Distraído, desconcentrado. No paro pero no me cunde el tiempo y me genera frustración. Concentrado y disciplinado. Analizo lo que tengo que hacer, divido mi día en actividades y les doy un tiempo concreto a cada una.No hago más de una cosa a la vez en la que centro toda mi energía.
 

Cambia tu atención y cambiarás tus emociones, cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar

Frederic Dodson

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *