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Los 3 primeros hábitos de los jóvenes altamente efectivos

Hace ya más de 20 años leí el libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen R. Convey que fue todo un éxito de ventas y a mí me marco personalmente. Su hijo escribió posteriormente “Los 7 hábitos de los jóvenes altamente efectivos” intentando acercar las mismas ideas simplificando el vocabulario pero manteniendo los conceptos. En este post me voy a centrar en los tres primeros: los relacionados con nosotros mismos. 

En general, las pautas que describe son cosas que suenan muy básicas y que valen para cualquier momento de la vida… No son recetas rápidas pero es el resultado de un proceso de cambio. En este post me voy a centrar en los tres primeros: los relacionados con nosotros mismos.

¿qué es un hábito?

Es algo que estamos acostumbrados a hacer y que ni nos cuestionamos, están en el disco duro de nuestro cerebro. Los hay de tres tipos:

  • positivos: nos hacen bien, como hacer ejercicio regularmente, leer un rato antes de acostarse, respetar a los demás…

  • negativos: nos perjudican como tender a ver la botella medio vacía en todo, culparse de todos los males, sentirse inferior a los compañeros…

  • neutros: son cosas que tenemos costumbre de hacer pero que no pasaría nada, ni bueno ni malo, si dejáramos de hacerlo, como tomarse un vaso de leche por las noches, dormir de una determinada postura…

HABITOS RELACIONADOS CON NOSOTROS MISMOS

  • Ser proactivo, tomar la iniciativa. Esto significa reconocer nuestra responsabilidad de hacer las cosas sucedan y cambiar los resultados totalmente.

    ¿cuánta gente conoces que se queja y se queja siempre de las mismas cosas sin cambiar nada?

    Hay que ser una parte de la solución no del problema. Somos hoy la consecuencia de las decisiones que tomamos ayer, por lo tanto hagamos que suceda lo que queremos sin esperar a que los demás lo hagan por nosotros.

    Por otro lado, es muy importante entender que cuando actuamos, tenemos que asumir las consecuencias, sin embargo no siempre están bajo nuestro control y no tienen porqué salir como nosotros esperamos. El que decidamos lo que hacer no quiere decir que sepamos lo que va a ocurrir.

    Si nos equivocamos, pues rápidamente rectificamos y analizamos lo que hemos aprendido pero no dejamos que el error tenga el poder sobre nuestro siguiente momento.

    Tendrás que trabajar este hábito si alguna de estas frases son habituales en tí:

    “ya lo haré mañana” y nunca lo has terminado haciendo,

    “esto es una mxxx## “ sin embargo no haces nada por cambiarlo,

    “de hoy no pasa, ahora mismo me pongo a … “y no te has hecho ni caso

    “así soy yo, no puedo cambiar”

    “esto o aquello salió mala por culpa de xxx” y no hiciste nada por evitarlo

    “ya lo haré cuando…” (probablemente las ranas críen pelo).

Adivina quién es el proactivo en este video, inténtalo más veces,

¡¡puede ser muy divertido!!

  • Empezar con un fin en mente. Tenemos que ser los jefes de nuestra propia vida, decidir qué es lo que queremos hacer a largo plazo e ir marcando el camino en el corto plazo, día a día. Si no lo haces tú, alguien lo hará por tí y probablemente no sea lo que tú quieras. El mundo no se para porque tú no decidas tu futuro.

    ¿y qué es lo que queremos hacer con nuestra vida?

    A esta conclusión no se llega fácilmente, podemos querer ser médicos, Community Managers, directores de orquesta… eso será nuestro oficio, no seremos “nosotros mismos”.

    La manera que propone para ayudarnos a descifrar nuestro propósito en la vida es algo peculiar: imagina que te mueres y que puedes visualizar tu entierro, ¿qué te gustaría dijeran de tí todas las personas que acudirían a él? Esto incluye: tu familia más cercana, tus amigos, tus compañeros, tus vecinos… ¿qué logros te gustaría recordaran de tí? ¿cómo te gustaría haber influido en sus vidas? Esa debe ser la guía que te ayude a tomar decisiones.

    O simplemente, imagina que van a escribir en el periódico algo sobre tí ¿qué te gustaría que fuera? ¿a quién te gustaría que entrevistaran.

    En realidad estamos hablando tus metas más profundas, tu objetivo en la vida que puede o no puede llegar a ser tu profesión. Conseguirlo tiene que ser el centro de tu vida. Esa va a ser tu fuerza personal y no estará limitada por los demás, ni por cómo piensan ni por cómo actúan, ni por nuestras circunstancias ya que se van a mantener sea cual sea nuestra situación: trabajando, estudiando, con la familia, con los amigos… en cualquier entorno.

    Este hábito será clave si tu frases preferidas son:

          ¿para qué planificar? Las cosas van surgiendo

           hay que vivir el presente intensamente y el futuro ya vendrá

Si no sabes dónde quieres ir, no importa el camino que escojas… ya lo decían en Alicia en el País de las Maravillas, seguro que lo viste de pequeño aunque no supiste la importancia de la frase.

  • Establecer primero lo primero. Ya tenemos una actitud que nos va a hacer caminar y un destino que nos guía por lo tanto ahora sólo nos queda comenzar a dar los pasos, poco a poco: priorizando y organizando.

    El priorizar significa poder clasificar todo lo que tenemos que hacer en urgente/no urgente e importante/no importante en base a nuestros objetivos en la vida.

    Desde un punto de vistas práctico, es importante planificar la semana, diariamente es poco plazo y mensualmente perdemos perspectiva. Tenemos encajar semanalmente todas las actividades que queramos/necesitamos hacer, primero las importantes aunque no nos gusten o nos cueste más trabajo hacerlo, e ir adaptando nuestra agenda al día a día porque las cosas cambian y no podemos ser inflexibles.

    Tendrás que trabajar este hábito si alguna de estas frases son habituales en tí:

            “eso se me da fatal, ya lo haré mañana… “

           “qué aburrimiento de examen, lo prepararé el último día…ahora no me apetece”

          “venga vale, quedamos y ya haré el trabajo de xxxx más tarde”

             estudiar junto al móvil controlando todos los avisos entrantes

Este vídeo te ayudará a reflexionar.

Y no olvides:

Cuida tus pensamientos, se convertirán en palabras;

cuida tus palabras que se convertirán en acciones;

cuida tus acciones que se convertirán en hábitos;

cuida tus hábitos, porque son tu vida;

cuida tu vida porque tienes sólo una.

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